El Instituto de Ciencia Molecular (ICMol) de la Universitat de València retomó el 31 de marzo su programa #DesayunosICmol de Innovación, especialmente diseñados para reforzar los lazos entre los grupos de investigación del centro y empresas de distintas áreas industriales. En esta ocasión, la sesión se dedicó al impacto de la Química en el tratamiento de aguas.

La jornada tuvo como protagonistas a la empresa Depuración de Aguas del Mediterráneo (DAM) y al instituto tecnológico AINIA, con dos interesantes ponencias a cargo de la responsable de Innovación del Grupo DAM, Silvia Doñate, y de Jorge García Ivars, del Departamento de Tecnologías de Producto y Procesos de Ainia.

Ambos fueron presentados por Manuel Quesada, responsable del área de transferencia e innovación del ICMol. El ICMol dispone desde 2018 del sello de Unidad Científica de Innovación Industrial (UCIE) de la Agencia Valenciana de la Innovación de la Generalitat. La UCIE pretende posicionar al ICMol en la red del sistema regional de I+D+i fortaleciendo las relaciones y colaboraciones con otros agentes complementarios y promoviendo la transferencia de tecnología a la industria.

La elección del tratamiento de las aguas como tema de la jornada no es casual. El Pacto Verde Europeo, incluido en la Agenda 2030, no solo plantea una descarbonización de la economía sino que incluye una nueva estrategia industrial europea en materia de economía circular. Y uno de sus pilares es la eliminación de la contaminación del aire, del agua y el suelo. En lo que se refiere al agua, por ejemplo, se propone preservar la biodiversidad en lagos, ríos y humedales, reducir la contaminación por exceso de nutrientes o por la acción microplásticos y productos farmacéuticos.

En su intervención, Silvia Doñate constató que el agua, a su juicio, “es un sector transversal que afecta de forma considerable a la resiliencia de una sociedad y que en la Comunidad Valenciana se manifiesta a través del impulso de la sostenibilidad con la recuperación de recursos del agua y la optimización de la eficiencia energética”.

La recuperación de energía a partir de lodos representa una ruta de procesamiento atractiva para eliminar su materia orgánica volátil. De ahí que se considere una prioridad transformar las tradicionales EDAR (Estación de Depuración de Aguas Residuales) en plantas de generación de recursos.  Durante su intervención, la responsable de Innovación del Grupo DAM subrayó el potencial de la química y los nuevos materiales en las investigaciones en depuración y tratamiento de aguas.

 “Tradicionalmente, el rol desempeñado por la química en nuestras plantas de tratamiento ha sido como elemento para la eliminación de residuos. Sin embargo y gracias a los avances realizados, se ha convertido en una herramienta para producir bienes y recursos de alto valor añadido, alineado con los principios de economía circular”, indicó Silvia Doñate.

Por su parte, Jorge García explicó que Ainia, con más de 1.600 clientes y más de 700 asociados, trabaja en distintas líneas del sector agroalimentario, pero también de gestión de residuos y tratamientos de depuración de aguas industriales y urbanas con el objetivo, entre otros, de combatir los efectos de los llamados “contaminantes emergentes” y avanzar en los modelos de economía circular.

“Nuestra innovación tecnológica gira en torno al agua, desde la minimización del consumo industrial hasta el reciclaje y la regeneración y recuperación a través de tratamientos químicos”, indicó García. El objetivo, siempre, es la adecuación a las limitaciones que establece la normativa, por ejemplo, respecto a la industria agroalimentaria, donde se exige agua en mejores condiciones que incluso para consumo humano. Criterios de calidad “con el fin de convertir esas aguas residuales en aguas de proceso”. 

Proyectos de éxito

Entre las iniciativas que desarrolló Doñate se encuentra el proyecto COMPOST-UP, que desarrolla nuevas aplicaciones para transformar el compost procedente de los lodos de depuradoras en un producto de alto potencial biofertilizante y bioestimulante. ENZYCLE (Enzimas microbianas para el tratamiento de fracciones plásticas no recicladas) aborda la presencia de microplásticos en aguas residuales y su transformación en productos de alto valor agregado. Y PHOTORED investiga el desarrollo de catalizadores para la transformación de CO2 en combustibles sintéticos y productos químicos, de interés industrial.

Doñate desarrolló otros proyectos como REGENERA, ESENCE o SNIFFDRONE que estudian tecnologías innovadoras para almacenar los excedentes de energía renovable en forma de hidrógeno verde, técnicas para detectar y eliminar los contaminantes emergentes (CEs) de las aguas residuales o conseguir mapas en tiempo real de la concentración de olor en entornos industriales altamente complejo, respectivamente.

Jorge García citó el proyecto LIFE LEMNA de gestión de los nutrientes y reducción del impacto ambiental generado por los purines de las granjas de porcino mediante un sistema combinado de digestión anaerobia y cultivo de lemna. A partir de los excesos de nutrientes, el sistema produce una biomasa con alto contenido en proteína para ser procesada en forma de biofertilizantes y alimento para el ganado, como modelo de economía circular para hacer más sostenible los sistemas de producción.

Otro, como bioREFINA, desarrolla nuevos procesos para el tratamiento de residuos hortofrutícolas con el objetivo de extraer de estos residuos todos sus elementos de valor, transformándolos en bioproductos con nuevos usos, como fertilizantes líquidos para fertirrigación o biofertilizantes ricos en aminoácidos y hormonas vegetales de base microalgal.

Con estos nuevos usos de los residuos, la explotación hortofrutícola pasaría de comprar fertilizantes a terceros, a producir sus propios biofertilizantes elaborados a partir de los residuos generados, mejorando su sostenibilidad económica y medioambiental.