Daniel Ramón, vicepresidente de I+D en Nutrición y Salud del gigante estadounidense Archer Daniels Midland Company (ADM) y fundador en 2003 de la biotecnológica Biopolis, ha sido el protagonista de una nueva sesión del programa #DesayunosICMol de Innovación e Industria, en los que el área de Innovación y Transferencia del Instituto de Ciencia Molecular (ICMol) de la Universitat de València convoca a empresas o centros de investigación líderes en áreas de conocimiento compartidas con los grupos de investigación del propio centro.

En su charla, Ramón explicó con detalle el nacimiento, despegue y posterior integración de Biópolis tras su compra por ADM, un caso de éxito de una empresa nacida en 2003 como una spin-off del CSIC y la participación de firmas como Central Lechera Asturiana y Natraceutical. En aquella operación corporativa, fraguada en 2017, ADM también asumió la filial de secuenciación genómica LifeSecuencing. Desde su nacimiento, Biópolis ofrece servicios de investigación y producción, fundamentalmente para la industria alimentaria, pero también para química o farmacia.

“La encrucijada en la que se encuentra el sector alimentario es brutal y la biotecnología forma para de él”, explicó Ramón ante varias decenas de investigadores y el equipo directivo del ICMol. Como ejemplo, ADMBiópolis ha desarrollado el probiótico BPL1, que es capaz de prevenir la aparición de enfermedades cardíacas, diabetes y otros problemas de salud. Y, tal y como detalló en su intervención, funciona tanto como probiótico como postbiótico, por lo que las posibles aplicaciones por parte de la industria alimentaria "son inmensas".

Licenciado y doctor en Ciencias Biológicas por la Universitat de València y doctorado en Genética Molecular en la farmacéutica Antibióticos S.A., Ramón también ha sido catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universitat de València y profesor de Investigación en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA) del CSIC.

Daniel Ramón destacó que, según la visión de su compañía, las cuatro divisiones de futuro son la Inteligencia Artificial, la Robótica, los Nanomateriales y el Microbioma, entendido como la comunidad de microorganismos de todo tipo que ocupa un entorno particular. Y ADM ha enfocado su estrategia con esa visión y una posición de privilegio entre los cinco primeros grupos alimentarios del mundo. “El 90% de los productos que se pueden encontrar en los supermercados tienen al menos incorporado un ingrediente fabricado por nosotros”, indicó.

En una reflexión que casi siempre le acompaña, Ramón citó a Louis Pasteur cuando se le preguntó sobre su concepto de la innovación y de la ciencia aplicada. “Eso de la ciencia básica y la ciencia aplicada es una diferenciación que realmente no existe, porque a mi juicio, sólo hay buena ciencia y mala ciencia”, indicó. “Nuestro gran valor es un portfolio de productos basados en la buena ciencia”, apostilló.

Como señal del importante crecimiento de la empresa, Ramón citó la inversión realizada en una planta en Carcaixent que multiplicará por cinco la capacidad de producción de probióticos, realizada desde su fundación en sus laboratorios del Parc Cientific de la Universidad de Valencia ubicado en Paterna.

La firma, en la que ya trabajan más de 100 personas, está especializada en la producción de microorganismos destinados a aditivos para sectores como nutrición y farmacia. En los últimos años ha desarrollado más de 30 familias de patentes de aditivos alimenticios para celiacos, la mejora de la salud digestiva o la piel.

Ramón explicó que, al margen de la importante que tuvo la operación corporativa, “lo más importante para mí son las oportunidades de empleo que se están generando en este sector para los científicos jóvenes”. A su juicio, uno de sus aciertos como investigador lanzado al emprendimiento “ es entender que, como científico, no debemos meternos en cosas que no sepamos hacer”.

ADM entró en España en 2014 con la compra de la holandesa Wild Flavors, que en 1987 se estableció en Carcaixent para obtener concentrados, colorantes y aromas precisamente de los cítricos de la zona. Posee más de 700 plantas y centros de trabajo en todo el mundo con más de 40.000 personas en todo el mundo.  Y generó un volumen de negocio de 85.249 millones de dólares en el año 2021, con un beneficio neto de 2.709 millones de dólares.

El programa #DesayunosICMol forma parte de las actividades de relación con empresas organizadas por el equipo de Innovación y Transferencia del ICMol, liderado por Manuel Quesada y Francisco Marqués, y que cuenta con el apoyo de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI) de la Generalitat Valenciana y de los Fondos Feder de la Comisión Europea.