Los desafíos del sector cerámico en la búsqueda de nuevas materias primas, la descarbonización de los procesos de producción o las nuevas funcionalidades de sus productos han sido objeto de análisis en una nueva edición de los #DesayunosInnovacion del Instituto de Ciencia Molecular de la Universitat de València organizados por la Unidad Científica para la Innovación Industrial (UCIE) del ICMol.

Los ponentes encargados de diseccionar la situación actual, los retos y las oportunidades del sector han sido Antonio Gigirey, del departamento de Innovación y Fabricación del grupo Keraben y Francisco Javier García Ten, responsable del área de Materiales y Tecnologías del Instituto Tecnológico de la Cerámica (ITC-UJI). Ambos han sido invitados por los responsables del área de Innovación y Transferencia del ICMol, Manuel Quesada y Francisco Marqués.

El sector cerámico español, altamente concentrado en la provincia de Castellón, cerró 2021 con una facturación de 4.855 millones de euros y un aumento del 26,4% en ventas. El 75% de éstas, unos 3.700 millones, fueron exportaciones, mientras que 1.185 millones corresponden al mercado nacional. 17.000 personas trabajan en la cerámica en España, que es el primer país productor de Europa y el cuarto del mundo, según la patronal Ascer.

Gigirey y García Ten desplegaron en sendas charlas un completo diagnóstico del sector y expusieron las “enormes” oportunidades que se abren con la innovación que surja de la investigación, sobre todo en Química y Nanotecnología. “En el ICMol hay distintos grupos cuyo trabajo puede ser de enorme interés para las empresas y viceversa”, indicó Manuel Quesada en su presentación de los ponentes en las instalaciones del Parc Científic de la UV.

Con los precios de la energía multiplicados casi por diez y los márgenes comerciales muy ajustados, la guerra en Ucrania ha agravado la situación de la industria debido a que gran parte de las arcillas blancas empleadas para la fabricación del “bizcocho” (la parte principal del pavimento) provienen de la región del Donbás, fronteriza con Rusia. García Ten aportó alguna cifra relevante: “En el último año se le ha pedido a los proveedores de arcillas blancas 1,7 millones de metros de materias primas que no nos llegarán de Ucrania por la guerra”.

Pero el conflicto bélico y sus efectos sobre el precio de la energía y la disponibilidad de materiales son cuestiones añadidas al difícil momento de la industria. “Somos un sector que tiene que aprender a vivir con las crisis porque esto va a ser constante”, explicó Gigirey. Desde 2008, el clúster de la cerámica ha perdido el 45% de su facturación y el 40% del empleo.

Un grupo relevante

Keraben forma parte del grupo británico Victoria, que cotiza en la bolsa de Londres, y que integra también a Saloni, entre otras marcas. Produce 52 millones de metros cuadrados de pavimentos cada año y, con una facturación de 1.200 millones, da trabajo a cerca de 5.000 personas. Gigirey, economista de formación, explicó con detalle las áreas de interés del grupo y algunos de los proyectos de I+D que desarrolla el grupo.

Por su parte, García Ten, licenciado en Química, centró su intervención en los tres aspectos en los que, a su juicio, se juega el sector su futuro. En primer lugar, los problemas de suministro de materias primas para fabricar el cuerpo cerámico. En segundo lugar, la dependencia del gas natural como energía para la producción en un contexto en que Europa se plantea las “emisiones cero”. Y las “dificultades” para conseguir valor añadido al producto a través de nuevas funcionalidades como un antideslizamiento “duradero”, nuevos efectos ópticos (fosforescencia o las baldosas “frías que amortigüen el efecto calor) o nuevas superficies funcionales.

Sólo en la provincia de Castellón se estima que circulan más de 1.600 camiones al día para el abastecimiento de materiales a la industria procedentes de la citada Ucrania, Portugal Reino Unido, Rumanía y Turquía mayoritariamente. Sustituir a Ucrania como proveedor de arcillas blancas -las arcillas rojas sí se encuentran en Castellón- supone explorar en países como India, Malasia, Brasil o Argentina.

“Cambir el origen de las materias primas supone un aumento de costes, cambios en el tratamiento de materiales y una reducción de los niveles de blancura, que es algo todavía apreciado”, explicó García Ten. Todo un desafío cuando, a la vez, “queremos que se mantengan intactas todas sus propiedades técnicas”.

Si nos centramos en la descarbonización, se debe tener en cuenta que el sector cerámico es el responsable del 35% de las emisiones de CO2, producido mayoritariamente en el proceso de atomización de materiales, su cocción a más de 1.000 grados centígrados o en su secado. El 90% de la energía empleada en la industria es térmica y apenas el 10% es eléctrica. “La electrificación, la búsqueda de combustibles alternativos o los sistemas de captura de CO2 nos ofrecen distintas opciones que todavía están en estudio”, explicó García Ten.

El programa #DesayunosICMol forma parte de las actividades de relación con empresas organizadas por el equipo de Innovación y Transferencia del ICMol, liderado por Manuel Quesada y Francisco Marqués, y que cuenta con el apoyo de la Agencia Valenciana de la Innovación (AVI) de la Generalitat Valenciana y de los Fondos Feder de la Comisión Europea.